jueves, 27 de septiembre de 2007

Tiempo para el alma


“...¿Quién eres tú para que juzgues a otro? Stgo. 4. 12. Es fácil ver el panorama desde las gradas. Lo que resulta complicado es ponerse en los zapatos de los demás, sobre todo cuando nos aprietan. Juzgar, cuestionar, criticar, hablar a espaldas, murmurar, son acciones que se van convirtiendo en parte de la cotidianidad social, sin medir las consecuencias que tienen para las “víctimas”.
Cierto es que hoy en día esto ha pasado de ser una actividad muy bien remunerada a través de la televisión, la radio, los diarios, los libros y más recientemente de la Internet, pero no nos damos cuenta de que es un ejercicio que terminará dañando a quien lo ejerce. A veces las vigas que tenemos en nuestros ojos no nos dejan ver que los demás a- penas tienen piedritas.
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